Ambar dominicano.


El ámbar está compuesto principalmente por carbono, hidrógeno, oxígeno (C10H16O). Se forma de una resina vegetal residual de algunos árboles que existieron hace 25 a 40 millones de años y que con el tiempo sufrió un proceso de fosilización formando masas irregulares y extensas dentro de los estratos de arenisca y pizarras arcillosas de la edad terciaria.

Los arboles producían la resina como una protección contra enfermedades e infestaciones de insectos, cuando la corteza de un árbol era herida debido a rotura o a un ataque por escarabajos u otros insectos.

Por esta razón, suele contener insectos y plantas perfectamente conservados que quedaron atrapados en la pegajosa resina antes de su fosilización.

Después de exudar el exterior, la resina se endurecía en sedimentos húmedos y se conservaba en la costra de la tierra por milenios.

El ámbar dominicano se origina de Humenea, una especie extinta de árboles tropicales de hojas anchas de la familia de las leguminosas, cuyo pariente más cercano todavía se encuentra en el este de África.

Nuestro ámbar es muy apreciado por la diversidad de las inclusiones que contiene. y ambarinos, científicos y colectores lo valoran igualmente por los tres tesoros raros, que son los escorpiones, los lagartos y las ranas.

Otra particularidad del ámbar dominicano es que tiende a presentarse en numerosos colores, muy brillantes, con una gran variedad de tonalidades muy hermosas.

Varios factores influyeron en la determinación del color; algunos posibles factores son: el tipo de árbol productor de la resina; la composición de la resina, su tiempo y condiciones de fosilización; la presencia de elementos naturales (orgánicos e inorgánicos); los diferentes niveles de temperatura y presión existentes en los estratos ambaríficos.

Localización

Aunque el ámbar se encuentra en muchos lugares del mundo, solo veinte depósitos de cantidades mayores se encuentran alrededor del mundo y principalmente en Europa Oriental (Báltico), en México y en República Dominicana.

Aún cuando algo del ámbar es minado en la parte Sur oriental, notablemente alrededor de Bayaguana, la mayor parte del ámbar dominicano se encuentra en la parte de la Cordillera Septentrional que se encuentra entre Santiago y Puerto Plata, pudiéndose distinguir dos distritos.

Extracción del Ámbar

La extracción del ámbar se realiza principalmente de dos formas:

a cielo abierto y de manera subterránea.

Las minas son túneles de tiro y están abiertas en escarpadas laderas, los hombres van excavando el cerro hasta encontrar la capa de carbón que contiene el corazón del ámbar para lo cual perforan hoyos por donde algunas veces entran arrastrándose.

Un poco de historia del Ambar

Desde aproximadamente 3,000 A.C., el ámbar báltico era cambiado por las mercancías de Europa meridional y existían carreteras o rutas de comercio que cruzaban a Europa y terminaban en el lejano oriente.

El emperador romano Nerón enviaba un caballero romano en una búsqueda de este oro del norte y traía cientos de libras de ámbar a Roma. A los romanos les gustaban mucho las joyas de ámbar y establecieron rutas de comercio de este material que cruzaban Europa hasta el Mar Báltico, la principal zona de origen

En Latinoamérica el ámbar se consideraba como una piedra benéfica en algunas culturas indígenas donde sus niños lo usaban para protegerse de las enfermedades y los malos espíritus. A los ojos de los pueblos antiguos, sus características eléctricas la hacían parecer como una piedra mágica, pues cuando se toma entre las manos produce una placentera sensación de calor.

En la antigüedad la gente pensaba que el ámbar se formaba cuando los rayos del sol atravesaban la superficie del océano, pero realmente se trata de la resina fosilizada de árboles coníferos ya extinguidos.

Miles de hallazgos arqueológicos en América central han probado que el ámbar fue usado por hombres prehistóricos como embellecimiento personal y glorificación en ritos religiosos.Una excavación arqueológica se encontró un centro de ámbar tallado que existió 3000 A.C. hoy en Lituania.

Propiedades
A través de la historia la gente ha creído que el ámbar tiene propiedades curativas.

Los alquimistas egipcios le atribuían un valor religioso y médico.

Sus propiedades más destacadas son:

Medicinalmente, revitalizaría el organismo, así como el órgano del cuerpo sobre el que se coloque, mejorando notablemente su función. Favorece la virilidad y la fecundidad.

En forma de collar, ofrece excelentes resultados contra el bocio, las paperas, todo tipo de enfermedades de los oídos y de la garganta, especialmente el asma y la tos ferina. Por esto se es común ponerle collares de ámbar a los bebes y niños.

Amplifica extraordinariamente la energía de las formas de pensamiento y de las omisiones mentales. Preserva de las pérdidas por fuego o agua.

En el Tíbet los iniciados la emplean para atraer las vibraciones positivas y la buena suerte.

Se dice que convierte en realidad los buenos sueños o deseos, ya sean referentes al amor, la salud o el trabajo.


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